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lunes, 19 de mayo de 2008




AUSENC AS

“Recuerdo el impacto que me hizo –hace ahora más de un año– leer la propuesta de Gustavo Germano, un fotógrafo argentino afincado en Barcelona, a quien no conocía. Apenas tres folios. Una idea edificada sobre un concepto bello y simple. Limpio. Sin artilugios ni intencionalidades efectistas. Contundente en su perfecta sencillez. Gustavo Germano no necesitó un “book” de fotos para convencerme: proponía enfrentarse al dolor a través del intangible. Sin artificios. Quería ubicar fotográficamente a quien ya no está: la ventaja del arte como canal de cambio, de comunicación, de convencimiento, de emoción, de rebeldía, de militancia para con el recuerdo”.

Cuando al cabo de tres meses Germano regresó de argentina de la provincia de Entre Ríos con las primeras pruebas, el dolor ajeno me encerró en agua los ojos. La sensación duró segundos. Curioso, pensé. Yo ya estaba preparada para lo que iba a ver. ¿O no? Son sólo dos fotografías juntadas en una misma página. Dos hombres jóvenes saltan. Un hombre canoso salta. El mismo campo. El mismo verde.
Esta exposición conmueve, remueve, provoca, hiere en lo profundo, sintoniza con el público en una frecuencia universal. Emociona. Ese es su acierto. Su magnífico potencial.
AUSENCIAS no deja a nadie indiferente. Es imposible. Las fotografías, sus similitudes y diferencias, consiguen –una y otra vez– un pedazo de silencio, de tiempo suspendido, de interior.
“¿Por qué una institución como Casa Amèrica Catalunya apuesta por una exposición tan política?”, me preguntaron en una entrevista. Tuve que repetirme la pregunta mentalmente varias veces. Sí claro, AUSENCIAS es una exposición política. Incluso, “tan política”. Pero ésa no es su carta de presentación, ni tampoco el poso que deja cuando abandonas la sala. AUSENCIAS es sobre todo una exposición ciudadana, o de ciudadanos que se exponen. Esposas, hermanos, cuñadas, hijas, madres, amigos: ciudadanos y ciudadanas que un día vivieron el infierno de la violencia que ejerció contra ellos el gobierno de su país. Ciudadanas y ciudadanos que con su actitud cómplice y militante dicen: estoy aquí para que veas al que no está, practico el recuerdo para que el silencio no gane la partida, por eso me expongo y me dejo fotografiar.

Más allá de los evidentes posicionamientos políticos, ante las fotografías del álbum familiar de allá, el ciudadano de acá reflexiona, reacciona desde un universo que justo acaba de compartir. AUSENCIAS trabaja con un material sensible: la fotografía, que inmortaliza lo cotidiano, lo pequeño, lo propio. Un material ante el cual es imposible permanecer insensible. Por eso AUSENCIAS cosecha tan calurosas acogidas, por eso convence de manera tan abrumadora. Y por eso hemos recibido tantas felicitaciones por AUSENCIAS. Porque si algo ha conseguido Gustavo Germano con su apuesta conceptual es acercar el horror a los más cotidiano. Sin estridencias. Sin escenificaciones de impacto. Sin espectáculo.

La propuesta conceptual de AUSENCIAS consigue comprometer al visitante desde el primer minuto. Y con su planteamiento golpearnos en los más profundo del subconsciente mientras nos cuenta que practicar la memoria es un ejercicio de coraje y de honestidad, no de rencor. Y ahí es donde la lección de AUSENCIAS va directa al estómago, al cerebro y al corazón.




Una playa en blanco y negro. Dos cuerpos tumbados en luna de miel.
Una playa en color. Mar. Arena.

Ausencias.


Por Marta Nin, directora adjunta de Casa Amèrica Catalunya




viernes, 9 de mayo de 2008

ausenc as
en Paraná
15 de mayo
20.00 hrs.
Museo de Bellas Artes



..."nos hubiera gustado verlos envejecer..."


Catorce historias de vida componen la muestra Ausencias de Gustavo Germano. Son catorce historias fotográficas de seres desgarrados de la vida por patrullas y grupos de tareas que nunca entendieron el significado de la vida, despreciaron su valor y por eso jugaron con la muerte de 30 mil compañeros. Esos mismos compañeros que, a pesar de la ausencia, permanecen muy presentes en la memoria y el corazón de quienes crecieron y convivieron con ellos y con buena parte de la sociedad que entendió la importancia de gritar Juicio y Castigo.
“Cada una de las historias que forman parte de Ausencias es una historia en sí misma y es, a la vez, todas las historias”, señala Gustavo Germano, fotógrafo entrerriano y enterriano compañero.

La muestra fotográfica se inaugurará en la ciudad de Paraná el Jueves 15 de Mayo, a las 20.00 hrs.en el Museo de Bellas Artes Pedro E. Martínez, calle Buenos Aires 355.

viernes, 2 de mayo de 2008

De tinta y pólvora


Desde siempre se ha dicho que la escritura es una metáfora de la libertad, que las palabras son la evidencia de que el escritor o el poeta se resignan a abandonar la denuncia, el reclamo. El coraje tuvo sus exponentes, quienes incluso han dejado la vida en el trazo, como en la poesía Haroldo Conti, Paco Urondo; la historieta de Oestherheld; la religión revolucionaria de Mujica y Angelleli; en el periodismo comprometido de Walsh- solo por nombrar algunos ejemplos-; teniendo en cuenta que aún hoy hay hombres y mujeres que no se casan con el silencio, ni con la ingenuidad.

Verán, la pluma nunca es inocente, nunca silenciosa, e incluso esconde lo que omite y grita en silencio de forma inteligente. La palabra también es decisión, coraje, compromiso. Es asumir lo que se dice, como se lo dice y lo que no se dice. Incluso en estos tiempos -veloces como un cadillac sin frenos como dice Sabina-; tiempos evanescentes, donde las cosas duran el tiempo que sirven; tiempos de información que desinforma y de comunicación que vino a anular los encuentros; tiempos de imágenes… Incluso en estos tiempos es necesario, recuperar la palabra.

Y también debemos recuperar aquellas palabras que han sido abandonadas por sospechosas y peligrosas. Esas palabras nos ayudarán a entender procesos que han sido anulados, historias que han sido desprestigiadas. No tengamos miedo a nombrar la palabra lucha, violencia, subversión, organización. No tengamos miedo a la palabra proyecto, ideal, transformación. Hay palabras que es menester recuperar: revolución y también resistencia.

Como ha ocurrido en todos los espacios, producto de los genocidios culturales, nos han quitado algunas palabras para venir a instaurarnos otras palabras, unas señoras muy aseñoradas, que crean sentidos, que fundan políticas de cercenamiento. ¿Qué es el Proyecto de Reorganización Nacional?, ¿Qué es la lucha contra la subversión?, ¿Qué significa venir a reestablecer el caos?, ¿apátridas?, ¿extremistas?...La lista es extensa, las disputas de poder son lo más importante en este sentido.

Por eso lo importante es estar atentos, a que las metáforas vayan cambiando. Debemos estar atentos para no pagar el precio de los ingenuos.


S.G.

EL ÚNICO LUGAR PARA UN GENOCIDA


ES LA CÁRCEL



Fuimos nosotros los que volvimos a estar presos desde que Patti fue puesto en libertad.
Fuimos los argentinos los que volvimos a retroceder, los que somos nuevamente expuestos al miedo, porque ¿quién no siente miedo de que esta bazofia humana vuelva a estar entre las calles, junto a nosotros?


¿Qué clase de justicia es esta, que deja a Patti habilitado para ejercer un c
argo público, y en cambio, condena a Romina Tejerina por ser víctima de una circunstancia que no pudo elegir?


¿Qué clase de justicia es esta que olvida paranoicamente los crímenes de lesa humanidad, dejando al lobo suelto y a los corderos atados?


Es vergonzoso, lamentable, repudiable. Nos seguimos preguntando por esta justicia prostituida, con vendas que no dejan ver el daño que hace, las mentiras que ampara, la matanza que legaliza.


Queremos saber dónde esta la espada de la justicia que va a condenar a esos cobardes asesinos. Queremos saber cuando va a ser el día en que se pagarán las deudas de este mundo y vamos a ser libres. Queremos saber cuando van a aparecer las lenguas que digan las verdades que nos hacen falta para seguir construyendo futuro.


Queremos saber de qué mierda sirven los tratados y las convenciones, si estos señores aparentemente imparciales, moderados, dignos de discernimiento, veedores de la justicia, van a seguir ignorando el reclamo del pueblo, escribiendo impunemente otro bochorno más en la historia. Macarras de la moral, maniquíes oportunistas que sólo avalan la injusticia, les exigimos respuestas. Ya han pasado 32 años, ya no hay más paciencia.


Patti debe estar en una cárcel común, perpetua y efectiva. Patti es un genocida, un torturador.


Patti usó la picana para acallar el grito de la verdadera justicia; por esto les pedimos que aprendan de una vez a hacer su trabajo, y recuerden que queremos justicia no revancha. Recuerden que no nos cansaremos nunca de exigir que la justicia, de una vez por todas, condene a los responsables del genocidio.


JUICIO Y CASTIGO A LOS GENOCIDAS Y SUS CÓMPLICES!!!